¿Quién tiene más derechos?

¿Por qué oigo casi a diario a alguien decir "es que yo tengo derecho a" o "yo tengo el derecho de"? Parece que todo el mundo se ha empeñado en exigir poder hacer lo que le salga de las narices cuando le venga en gana y sin que nadie se lo pueda reprochar. Pero ahora, cuando se trata de hablar de obligaciones, todos a mirar para otro lado y a decir "io no habla tu idiomo".

Acaba de comenzar el jucio de Telma Ortiz, hermana de Letizia Ortiz, Princesa de Asturias, esposa del Príncipe Felipe y no sé cuántas cosas más, contra la prensa del corazón. ¿Qué narices ha pasado? Te preguntarás, oh querido lector que no sabes cómo has acabado aquí si sólo estabas buscando porno. Resulta que ésta mujer, Telma Ortiz, ha cometido el delito de ser la hermana de la mujer que se casó con el Príncipe Felipe. ¿Y qué tiene eso de malo? ¡Joder, nada! ¡Si por eso es la cosa!

Resulta que esta mujer, que dudo mucho que haya hecho en su vida algo fuera de lo normal, está siendo acosada constantemente por todos los gilipollas de la prensa sensacionalista, intentando sacar cualquier chorrada con la que rellenar medio programa. Y si no sacan nada, ya se encargarán de inventarse algo. Y todo por el ridículo hecho de tener un parentesco que adquirió de pura casualidad.

Si se va de compras, enviamos a los cámaras para analizar durante tres cuartos de hora lo que ha comprado. Si habla por el móvil, contratamos a alguien que sepa leer los labios. O mejor lo intentamos nosotros mismos y lo que salga es lo que ha dicho de verdad. Dos horitas de programa. Si se le ocurre ir a un restaurante de comida rápida, ya tenemos tema principal del programa de hoy: lo poco que se cuida. Si le ponen una multa de tráfico, guarda las imágenes bien que ya las podremos usar en otras ocasiones. Como un día la pillen en pleno acto con su marido en la intimidad de su habitación, que ya me imagino al cámara entre las sábanas pidiéndoles espacio para un mejor plano y a la periodista preguntándoles "¿está disfrutando?", hablarán de la "falta de decoro" durante un mes, mínimo.

Esta gente sólo sabe sacarle toda la punta y decir el mayor número de gilipolleces posible con las cosas más absurdas e insignificantes de la vida cotidiana de cualquier persona con una mínima relación con alguien con quien ya se hayan cebado lo suficiente, aunque para ello tengan que poner en peligro la vida de la persona acosada. Pues demanda que te crió.

Y aquí viene lo de "yo vivo en un país libre y, por tanto, tengo derecho a publicar lo que me dé la gana". Ya estamos con el "tengo derecho a". Esta frase, si no recuerdo mal, fue la contestación que le dio María Patiño a Miguel Bosé cuando éste sugirió que la prensa del corazón española es la que hace que uno se avergüence de ser español. Y es que el tío tiene razón. Me cae como el culo y odio la música que hace, pero cuando tiene razón, tiene razón.

Y es que entran en conflicto directo dos libertades, dos derechos: el derecho a la intimidad y la libertad de prensa. La gente tiene un concepto muy equivocado de lo que es la libertad; se creen con derecho a todo y sin consecuencias. Pues no, gente, no. En un país libre como (aseguran) es España, una persona es libre mientras su libertad no entre en conflicto con la libertad de otra persona. Así pues, ¿quién tiene más derechos?
- Es que yo estoy haciendo mi trabajo...
- No te admitían en otro lado, ¿verdad?
- Esto es censura...
- Y lo tuyo, violación de la intimidad.
- Yo sólo estoy informando...
- Y yo te informo a ti de que como no te largues vas a ver cómo puede entrar una cámara de televisión por tu culo.

No puedo ni imaginarme cómo tiene que ser no poder salir de casa sin tener a una marea de periodistas controlando todos y cada uno de mis movimientos, la verdad. Me sorprende y me provoca admiración la enorme paciencia que tiene esta mujer ante tal agobio. Yo, directamente, les pegaba un tiro a cada uno.

Amplía la crítica [+]

Me cago en El Corte Inglés y en su puta madre

Y nunca mejor dicho. No les basta con crear festividades donde no las hay para mitigar las bajas ventas producidas por encontrarnos fuera de temporada (ni invierno ni verano, sino una época en la que uno no sabe qué ponerse), sino que además nos hacen creer que se trata de una fiesta nacional.

Al igual que pasara con el Día del Padre, el primer domingo de mayo es el día en el que todas las madres del país reciben un regalo de sus hijos. Y si no reciben regalos ya se pensarán ellas una forma de vengarse. Tan acostumbrada está la sociedad a este día que parece hasta una obligación hacer un regalo.

Y nos encontramos con carteles del Día de la Madre por todas partes. Empezó como una idea de unos centros comerciales; los demás, al ver que el rollo le iba bien, pues a seguir con el cuento. Y vemos promociones totalmente absurdas en la que se ha asociado el producto con las madres de una forma demasiado cogida por los pelos:
- "Regala a tu madre la TDT o dentro de unos meses no podrá ver este canal". ¿Acaso sabe lo que es la TDT? Además, con la mierda que ponen en esa cadena casi preferiría no comprarlo.
- "Cupón del Día de la Madre". ¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?
- "Regala a tu madre Digital Plus". No le compro el TDT le voy a comprar eso, ja.

Es que, ¿por qué hay que materializar el amor que un hijo siente por una madre en un regalo etéreo de dudosa utilidad? Ya puedes ayudar en todas las labores de la casa, puedes hacerle los recados que quiera, puedes decirle que la quieres mil veces y darle besos otras tantas, hacer todo lo que ella quiera sin rechistar, pero como no le hagas un regalo el Día de la Madre... Ay, la que te espera. Serás un mal hijo que no se acuerda nunca de ella.

También puedes ser un hijo un tanto cabrón (iba a decir "hijo de puta" pero creo que no procede) que pase olímpicamente de su madre durante todo el año, que la lleve, como ellas dicen, "por el camino de la amargura", pero bueno, el Día de la Madre le haces un regalito y ya eres el mejor hijo del mundo, y ya se puede dar ella con un canto en los dientes hasta el año que viene.

¿Qué pasa si no le regalas nada? No es que se te haya olvidado, dado que eso es imposible, con lo que lo repiten por todas partes. No puedes alegar que te niegas a ser un pelele consumista de unos grandes almacenes porque te puedes llevar una guantá que te ponga la cara boca abajo. Tampoco puedes decir que has estado muy ocupado y no has tenido tiempo de ir a comprar nada, puesto que ella te dirá que lleva toda la vida sacando tiempo de donde no hay para darte todo lo que necesitaras. Si es que las madres se las saben todas. ¿Qué hacemos entonces? Pues jodernos, sacar dinero e ir a comprar algo.

¿Y qué se le puede regalar a una madre que tiene de todo y no le gusta nada? ¿Una caja de bombones? No, tiene los niveles de azúcar por las nubes. ¿Flores? Joder, es alérgica. ¿Un perfume? Tiene veinte frascos diferentes, la tía. ¿Una película en deuvedé? Jamás he visto que permanezca despierta durante toda una película. ¿Algo para decorar la casa? La última vez me dijo "otro trasto más que limpiar", así que no. ¿Un libro de cocina? Sí, hombre, para que me suelte un "¡¿es que no te gusta la comida que hago?!" o un "más trabajo, ni hablar". ¿Una joya? No, que entonces sí que lo vas a tener jodido la próxima vez que haya que regalarle algo. Mira, mamá, casi mejor te doy cincuenta euros y te compras lo que te dé la gana.

Malditos sean los directivos de los centros comerciales y sus campañas de marketing, que sólo consiguen dejarnos mal a los hijos con la excusa de que "madre no hay más que una". Pues menos mal.

Amplía la crítica [+]

Al día le faltan horas

No sé si es que me estoy haciendo viejo por momentos y hago las cosas más despacio sin darme cuenta o que todos los relojes del mundo se han puesto de acuerdo en adelantar varios minutos al día. El caso es que, en todo el día, no paro de hacer cosas y, cuando éste acaba, me doy cuenta de que no he hecho prácticamente nada. Es agobiante.

Tengo obligaciones por las clases, que procuro cumplir siempre, excepto cuando se trata de hacer cosas en QBasic, que me aburre un montón, ya que es un lenguaje de programación de mierda, obsoleto e ineficiente con el que es imposible aprender a programar. Se nota que lo odio, ¿verdad? Luego tengo otras obligaciones que me impongo yo mismo. Ya ven, soy así de imbécil. Pero en realidad disfruto con éstas últimas, ya que también lo hago por diversión.

Por ejemplo, Merchandlinux.com es ahora una página estática, sólo de información, y la estoy transformando en una aplicación web más completa y eficiente, utilizando HTML, CSS, JavaScript, PHP y SQL (hala, medio alfabeto). Me gusta hacer páginas web, y además me valdrá como proyecto de fin de curso, dos pájaros de un tiro. Pero, aunque me guste y me vaya a servir para mejorar la tienda, es un trabajo que me quita muchas horas. Horas que, probablemente, estaría utilizando en otras "obligaciones".

¿Por qué no actualizo este blog más a menudo? ¿Por falta de ideas? ¡Ni mucho menos! Símplemente porque no tengo tiempo. Y me da mucha rabia, porque hay un montón de cosas que criticar (las cuales tengo apuntadas, no sea que se me olviden), pero no encuentro el momento para ponerme con ello. Estoy escribiendo esto dejando a un lado momentaneamente la tienda. Y cuando termine esta "crítica" (que ya no sé ni lo que es), volveré a ponerme con ella. Y voy a dejar ya de hacer publicidad, que ya sé que ninguno vais a comprar, cabrones.

Hace unas semanas comencé una tira de humor informático (otra de tantas) y, aunque tengo algunos guiones escritos que me dan para hacer unas cuantas, no tengo tiempo de dibujarlas. ¿Cómo que "menos mal"? Joder, si estáis leyendo esto, ya estáis curados de espantos. Ya las pondré, y será entonces cuando suplicaréis que os corten la conexión a Internet y os haréis monjes budistas. Pero, la verdad, va para largo. Hasta que no tenga cinco o seis y tenga varias opiniones, no colgaré nada.

No tengo tiempo ni para divertirme. Tengo capítulos descargados de Héroes sin ver. Tranquilos, inspectores de la SGAE, tengo intención de comprarlos en DVD, pero fíjense que no tengo tiempo. Hasta estuve tentado de comprarlo por Internet para despreocuparme, pero joder, son cerca de veinte euros más. Que no tendré tiempo, pero no soy gilipollas. Igual pasa con las películas, con las ganas que tengo de volver a ver las sagas de Matrix y El Señor de los Anillos y ahí están, cogiendo polvo.

Tengo la PlayStation 3 aburrida. Durante la última Semana Santa la toqué ¡veinte minutos! Y no se crean que ahora la toco mucho más. Cuando entregué el proyecto anterior sí jugué un poco más. Una semana me duró la diversión hasta que me puse con la tienda (ups, publicidad otra vez... ¿qué coño? ¡Comprad, cojones!). Quiero terminar el proyecto para el próximo martes, que sale el juego por el cual me compré la consola. Otra cosa es que lo consiga, ya que me he embarcado en un trabajo de mucha envergadura (lectores argentinos, no hagáis chistes) y me va a tener absorbido bastante tiempo.

Me compré, hace más de un año ya, una guitarra eléctrica con la intención de aprender a tocarla. ¿Creen que he aprendido? ¡Claro que no! Aparte de que las clases de guitarra son más caras que tener una novia pija, no tengo tiempo. Ahí la tengo, arrinconada, muerta de risa, desde hace meses. Y, si algún día me decido a sacarla, estoy diez minutos tocando las mismas canciones de siempre con las que no puedo avanzar y termino con los dedos doloridos por la falta de costumbre.

Comprarme libros para leer (¿para qué va a ser, si no?) es totalmente impensable. Ya leo suficiente por Internet, en la mayoría de ocasiones verdaderas gilipolleces acompañadas de crímenes contra el Diccionario que deberían ser multadas y/o "recompensadas" con un par de puñetazos. De buena gana me pondría delante de la ventana a leerme un buen libro, pero (sí, lo voy a decir otra vez) no tengo tiempo.

Ahora viene mi ataque del día contra Windows: ¿acaso me puedo permitir perder ese tiempo que no tengo con cuelgues de programas, escaneos en busca de virus, desfragmentaciones, la lentísima velocidad de navegación y, en el peor de los casos pero muy habitualmente, la reinstalación del sistema con la consiguiente necesidad de hacer copias de seguridad de absolutamente todo? Creo que es obvio que no. Lo que no entiendo es cómo hay gente que está peor que yo y sí lo permite.

Definitivamente, necesito unas vacaciones.

Amplía la crítica [+]

No basta con ser rico

Hay gente que parece que no tengan bastante con tener una vida de éxito y lujo. Parece como si pensaran que todo el mundo está en una situación idéntica a la suya y que todo el mundo hace las mismas cosas. Ya se sabe eso de que "se cree el ladrón que todos son de su condición". Vamos, que les importa una mierda si los que apenas consiguen llegar a fin de mes se sienten un poquito hasta los cojones de aguantarles, cuando son ellos los que viven a costa de la gente de a pie. Yo, por mi parte, estoy harto.

En cualquiera de los interminables espacios publicitarios podemos encontrar, con un 90% de posibilidades, dos de los tres anuncios diferentes en los que es protagonista Fernando Alonso. El 10% restante, verás los tres en el mismo intermedio. ¿Y quién es Fernando Alonso? No, la parte superficial la conocemos todos, me refiero a su historial. Fernando Alonso era un gran desconocido por el que nadie apostaba un duro hasta que empezó a ganar, llegando a convertirse en campeón del mundo de Fórmula Uno. Entonces, mágicamente, se encontraba rodeado de miles y miles de fans que juraban y perjuraban que siempre habían estado con él. ¡Y una mierda! Parece que no era suficiente con lo que ganaba que tuvo que fichar por McLaren, diciéndole a sus fans "seguid siendo la marea azul". Qué creído te lo tienes, cabrón. Pero tus compañeros de McLaren no te querían, por lo que parece, de modo que vuelves con el rabo entre las piernas a Renault, donde tampoco es que te esté yendo demasiado bien, y ya se nota cómo los fans van desapareciendo.

Pues ahora es el maldito momento en que Fernando Alonso es el piloto mejor pagado de la Formula Uno y uno de los deportistas que más cobran en el mundo. ¿Por qué tengo que criticarle? Porque, ¡coño! Con veintiseis millones de euros, más de uno podríamos vivir el resto de nuestra vida sin dar golpe, sin pasar necesidad y dejándole una más que aceptable herencia a nuestros hijos. Pero no, parece que a este tío ese dineral le parece poco. De modo que se gana un sobresueldo haciendo anuncios. En uno lo vemos de un buen humor que es casi seguro que se ha metido de todo vía intravenosa para anunciar un coche que ni se ve. En otro anuncio lo vemos conduciendo (no sé si ese coche u otro, aunque sería la leche que fuera un coche diferente) con una botella de cerveza sobre el capó. Cuántas botellas se habrán roto antes de comprender que era mejor hacer el efecto por ordenador. Y en el tercer anuncio, en principio era de gente que le adelantaba hasta en patinete pero, como era demasiado humillante, decidieron cambiarlo por otro en el que sale haciendo el gilipollas sobre una mesa ante todo un aulario que lo imita. No sé en cuál de los dos está más patético.

Cuánto habrá cobrado por cada anuncio lo desconozco. Probablemente tenga suministro de cerveza de por vida y le hayan regalado un modelo del coche que anuncia, como mínimo. Eso que cualquiera de nosotros tardaría seis años en pagar con la mierda de salarios que hay, a él, cobrando el dineral que cobra, se lo regalan por la cara. Sí, símplemente por ser la imagen de su marca. Si piensan que por usar a un personaje famoso van a obtener más ventas es que subestiman enormemente a sus clientes potenciales. Por mi parte, haría justamente lo contrario.

Otro que tal baila es Rafa Nadal, el tenista. Su historial es similar al del individuo anterior: un niñato que no sabe comportarse en las ruedas de prensa y que conforme iba ganando campeonatos se le iban pegando fans como lapas. Y, como ya iba siendo reconocido, era el momento de convertirlo en imagen comercial. Primero hizo un anuncio de una bebida para niños. Tan mal lo hizo que tuvieron que doblarle la voz. Tras sus pleitos y chorradas, al final pusieron la voz original, que es cuando nos dimos cuenta de por qué le habían doblado. Luego, un anuncio de un coche. Y lo pusieron a hablar japonés (o koreano, o un idioma de estos raros). Una estrategia, pienso yo, muy acertada. Total, tampoco se le iba a entender si hablaba en español.

Que vale, que sí, que son deportistas y la gente para la que hacen esos anuncios son sus patrocinadores y por eso cobran el pastón que cobran. Pero es que ya no es sólo el tener que tragárnoslos durante el espacio de deportes del telediario, sino que también durante los intermedios tenemos que ver cómo se recochinean de lo importantes que son. Pero bueno, tampoco es justo hablar así sólo de ellos; también jugadores de fútbol, baloncesto y otros deportistas han sido la imagen publicitaria de una marca comercial.

Pero luego están los que ni siquiera hacen anuncios, que sólo se muestran disconformes con tal de joder al personal. Tal es el caso de aquéllos que insisten en que los llamemos artistas. Por ejemplo, Alejandro Sanz. Un tío que vive rodeado de lujo, cuya cuenta corriente sigue creciendo mientras se rasca los huevos a dos manos, que si quisiera podría vivir otras tres vidas sin dar un palo al agua y en la más lujosa comodidad. Pero no para de quejarse de que si la piratería tal y cual. Este tío es un imbécil. No sólo vive del dinero de la gente que compra sus discos sino que, encima, les acusa de delincuentes. Que está perdiendo dinero, dice. Si quiere ganar dinero que haga música de verdad y no la mierda con la que está contaminando las ondas. O mejor, que se retire de una puta vez y deje de sacar esos discos que, aunque todos sigan pensando que son maravillas, yo digo que es sólo un enorme montón de mierda con la firma de Alejandro Sanz.

Y, como es evidente, en una crítica a las personas asquerosamente ricas, no podía faltar Bill Gates. Ya no sólo por haber retrasado el avance informático unos cuantos años. No por imponer un monopolio y tratar, por todos los medios, de hundir a la competencia. Tampoco por obligar a los consumidores a someterse a sus exigencias sin ofrecer soluciones a los problemas que sus propios productos provocan, siempre engañándolos y tratándolos como delincuentes. Odio a Bill Gates por una razón ética mucho más importante.

Bill Gates era el hombre más rico del mundo hasta hace relativamente poco, cuando fue relegado al segundo puesto por Carlos Slim. Pues es fuerte decirlo, pero Bill Gates tiene dinero suficiente como para erradicar el hambre en el mundo. Y en lugar de eso, siempre se ha dedicado a usar ese dinero para conseguir aún más dinero. Diréis "está la asociación Gates", si es que veis las noticias. No os engañéis, ésta asociación es un fraude. Un fraude por el que ellos siguen ganando dinero y, agarraos los machos, ¡les conceden premios Príncipe de Asturias! ¡¿Cómo pueden ser tan gilipollas como para darle un premio a esta gente?! ¿Por el bien que hacen con esta labor? Y por el mal que hacen por todo lo demás, ¿qué? ¿Que cerramos los ojos y hacemos como que no pasa nada? Indignante.

Creo que voy a terminar diciendo que hay demasiado dinero en manos de gente que no sabe qué hacer con él o, como se suele decir, qué mal repartido está el mundo.

Amplía la crítica [+]

¿Qué le dirías al autor?

Éstos han sido los resultados de una encuesta que empezó ya no me acuerdo cuándo (más o menos, cuando terminé de poner una plantilla que me gustaba, allá por mediados de enero) y terminó el 31 de marzo de 2008:

Quiero un hijo tuyo: 2
Eres Dios: 1
Me encanta esta web: 14
Cómo te pasas: 0
Siento Náuseas: 2
¿Por qué no te callas?: 6
Te odio, te odio y te odio: 2

En total, veintisiete votos. Aún no me explico de dónde salen las casi dos mil visitas, pero en fin... De estas votaciones saco las siguientes conclusiones:

Tres personas quieren un hijo mío, sólo que una de ellas se equivocó al pinchar y votó por la opción de debajo. A las dos personas que sí atinaron (la disléxica no me interesa) que yo les doy un engendro cuando quieran, hombre :P. Aquí me tienen, dispuesto a lo que haga falta.

Catorce personas dicen que les encanta esta web. Pobres mentes echadas a perder. Qué desperdicio. En principio pensé que era mi madre pero, dado que no conoce de la existencia de este blog, desestimé esta opción.

Dos personas dicen que sienten náuseas. Pues qué quieren que les diga. Que se vayan al médico a que les recete algo, ¿a mí qué me dicen? Nadie les obligó a pasar por aquí.

Seis personas quieren que me calle. Jaja, qué ilusos. Es una encuesta, no tengo por qué hacer ni puto caso. Total, ninguna encuesta del mundo sirve para nada, así que la mía tampoco. Además, ya que me he gastado mi dinerito en comprar el dominio, me reservo el derecho de hablar de lo que me dé la gana. Hombre ya.

Dos personas dicen que me odian. Pero que me odian mucho. Bueno, éstos son los típicos colegas que votan a la opción más negativa con el único fin de fastidiar al autor y dejarlo en mal lugar ante los demás seres humanos y similares del mundo mundial. Qué le vamos a hacer. Tampoco tenían mucho futuro.

Pero, en cambio, nadie, absolutamente nadie piensa que me paso. ¿Acaso no he metido el dedo en la llaga lo suficiente? ¿O acaso había opciones más descriptivas en la encuesta? Es posible que me haya dejado algunas cosas en el tintero pero, ¿qué esperais? ¿Acaso no notais que no estoy bien de la cabeza?

En definitiva, que ya sé lo que piensan los cuatro colgados que visitais el blog y que renovais vuestra IP constantemente: que estáis tan mal como yo :D.

Amplía la crítica [+]

¿La vida es bella?

Últimamente he oido mucho hablar sobre el aborto y la eutanasia. Tan sólo las opiniones de gente que no tiene ni repajolera idea de lo que habla, como es costumbre en este país. No, no es que yo sí tenga idea (y, por suerte, no la tengo), pero con tan sólo unos minutos de reflexión y dejando que hable el sentido común se puede llegar a unas conclusiones muy acertadas.

Lo primero, el aborto. ¿Cuál es la opinión de la gente? La gente mayor, con familia establecida y/o afines a la Iglesia se sitúa en contra, mientras que otra parte se muestra a favor, habitualmente adolescentes con ganas de vivir a tope sin sufrir consecuencias. ¿Cuál es mi posición en todo esto? Pues, aunque sé que a nadie le importa mi opinión, la voy a dar, que para eso he comprado el dominio con mi dinero. Yo me sitúo en contra del aborto. Aunque no tengo familia que mantener (que yo sepa) ni sea aficionado a ir a misa ni comparto los valores cristianos, sí tengo cierta moralidad y respeto por la vida humana.

Por qué está permitido abortar es algo que no comprendo del todo. Porque, ¿qué diferencia hay entre matar a un hijo dentro del vientre materno, es decir, antes de nacer, y esperar a que nazca para matarlo? Cada vez que vemos en las noticias que "se ha encontrado un bebé de pocos días, aún con el cordón umbilical, en un contenedor de basura", ya sea muerto o no, nos entra a todos una gran tristeza y exclamamos "pobre criatura", "no hay derecho" o "vaya sinvergüenzas, los padres". ¿Acaso no se puede considerar un aborto tardío? ¿Por qué cuando una mujer aborta a nadie parece importarle la vida de ese niño que aún se está formando?

Conozco a chicas que decidieron abortar porque se negaban a renunciar a su juventud a los dieciocho años. Ahora se pasan la vida preguntándose qué habría sido si lo hubieran tenido. Incluso, cada año se recuerdan "ahora tendría un año más". Se sienten culpables. Es un trauma que se les quedará toda la vida. Siempre se reprocharán el haber quitado la vida a un ser indefenso, a un ser de su propia sangre.

Por otro lado, también conozco a una chica que decidió tener a su hijo, teniendo ella sólo diecinueve años. En ningún momento la he visto arrepentirse de haber tomado esa decisión. Es más, se la ve orgullosa, y lo entiendo perfectamente. Donde la mayoría tiró la toalla y pensó egoístamente y no muy a fondo, ella se hizo fuerte y decició salir adelante, costara lo que costara. Es enorme la admiración que siento por esta persona, por cómo trabaja todos los días por un sueldo que no llegará a los ochocientos euros al mes con el que mantener a su hijo pequeño, al que tiene que cuidar cuando llega cansada del trabajo. Me sorpende el enorme aguante que tiene, y sé quién se lo da. No, ¡la cocaína no, joder, que no se droga! Voto por ella para madre del año.

Terminar con la vida de un ser que no sabe defenderse es fácil. Lo difícil es comprender por qué. "Joder, es que hay que ver dónde se ha metido, el cabrón", dirán algunos. Y nada más que por no recibir más correos basura sobre este tema yo la prohibiría. Bueno, fuera de bromas, no digo que el aborto deba ser prohibido; allá la conciencia de cada uno. Pero es algo muy triste. Y si se producen tantos es porque es la decisión fácil, no la acertada. Y, sin duda, ver la cara de tu propio hijo hace que los problemas parezcan menos.

Pasando del aborto un poco (que hay que ver cómo consigo decir veinte veces las mismas cosas de manera distinta) nos metemos en el tema de la eutanasia. Existen dos tipos de eutanasia: la activa, donde se le suministra una "droga" que acaba con la vida del enfermo, y la pasiva, que consiste en desconectarlo de las máquinas que lo mantienen con vida, de manera que tenga una muerte natural. ¿Qué pasa con ésto? Pues que el concepto es totalmente diferente al aborto. Digamos, incluso, opuesto. El aborto es terminar con la vida de una persona, en principio sana, que está naciendo, mientras que la eutanasia es terminar con la vida de una persona enferma que se está muriendo.

¿Quién está a favor? Pues la gente que piensa que es mejor morir ahora y dejar de sufrir que mantener la agonía y morir más tarde. ¿Quién está en contra? Sin duda, los que no padecen enfermedades terminales que le provocan dolores insoportables ya que, de sufrirlas, verían la eutanasia con mejores ojos. En definitiva, todos aquéllos que defienden que la vida es maravillosa y debe ser vivida aunque ésto suponga sufrir constantemente, los que viven en un país multicolor con la abeja Maya. ¡Los de la Iglesia, coño! Que si la vida es un regalo de Dios, que si no podemos despreciarla... Claro, un regalo de Dios. Y el tumor cerebral, ¿qué es, que me lo regalaban con los yogures o qué?

¿Cuál es mi posición? Repito, este es mi blog y aquí hablo de lo que me da la gana. Creo que es obvio que estoy a favor. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Mientras que el aborto es decidir sobre la vida de OTRA persona, la eutanasia es decidir sobre la propia vida de cada uno. ¿Recuerdan el caso de Ramón Sampedro? Una persona tiene derecho a disponer de su propia vida y acabar con ella si ésta le está haciendo sufrir. Ninguna persona que esté sana, tanto física como mentalmente, desearía la muerte para sí misma.

Hace poco, Chantel Sébire, una mujer francesa con un tumor incurable que le desfiguró la cara y le producía fuertes dolores y ceguera, solicitó la eutanasia ante el sufrimiento que padecía. ¡Y se le denegó! ¡El tribunal decidió que debía seguir sufriendo! Tanto criticar a los que abortan, alegando que no pueden decidir sobre la vida de otra persona y esta gente hace lo mismo. ¿Por qué hay que pedir permiso para decidir sobre la propia vida?

Hay ocasiones en las que el propio enfermo no puede decidir, como podría ser un comatoso del que se sabe no despertará. En ese caso es la familia la que decide sobre la vida del enfermo. Y esa es la decisión más triste y difícil con la que se puede encontrar jamás una persona. Para terminar, escuchad la "canción de la semana", que trata, precisamente, de la eutanasia.

Amplía la crítica [+]