Feliz día del consumismo

19 de marzo: día del padre. Así lo estableció el consejo de sabios de El Corte Inglés hace ya una pila de años. Algunos aún piensan que es el día de San José, y se empeñan en felicitar a sus colegas llamados así:
- ¡Tío, felicidades!
- ¿Por qué, si yo no soy padre?

En un tiempo en el que a la gente le dio por llamar a sus hijos con los más variopintos nombres que no fueran José, la pobación de joses menguó drásticamente hasta casi la extinción. Y claro, a El Corte Inglés esto le suponía una putada, puesto que había un bajón en las ventas porque nadie tenía un José cerca al que regalar algo. De modo que se reunió el consejo de sabios para elegir qué festividad crear para no tener tantos altibajos en las ventas. Y ya que estaban reunidos, pues las decidieron todas a la vez, que eso de reunirse varias veces es demasiado trabajo.

Para empezar, la Navidad. Que porque a tres mindundis se les ocurriera la idea de ir a recoger una estrella que se iba a caer y que, de camino, se tropezaran con un parto que no cubría la Seguridad Social y decidieran regalarles, muy rumbosos ellos, oro, incienso y mirra, que a saber para qué coño puede querer un recién nacido nada de eso, que le hubieran regalado un chupete o un sonajero, ya todo el mundo tiene que regalar algo a alguien. Así que todos a comprar cosas para regalar, como si no tuviéramos bastante con el subidón de los precios para la cena de nochevieja.

Cuando pasa el día de Reyes, no pueden permitirse que las ventas caigan en picado, así que se sacan de la manga las Rebajas de Enero. Si ya te habías arruinado con la cena y los regalos para toda la familia y amigos, es igual, te pides un crédito y a comprar cosas que, aunque no las necesites, no las puedes dejar pasar porque están a la mitad de precio que en Navidad. No te jode, en Navidad costaba el doble que cualquier otro día del año. La rebaja quiere decir que la dejan al precio de siempre, inútil.

Terminan las rebajas. ¿Qué hacemos? ¡La gente no compra! Venga, el día de San Valentín. Lo que haga falta para tener unos pocos ingresos extra, que la Navidad y las rebajas no han sido suficientes. Hagamos que las parejitas felices sean todavía más felices comprando las más inútiles chorradas que sólo servirán para que acaben en la cama, como todos los días, mientras nosotros nos embolsamos su dinero.

Para el mes siguiente, pues como la gente está dejando de llamar a sus hijos José, pues vamos a convertir ese día en el Día del Padre. Que todo el mundo le compre algo a su papaito. ¡Dos por uno en corbatas, oiga! En este día comprarás cualquier cosa que no comprarías para ti mismo, o cualquier cosa que le haga darse cuenta del siglo en el que vive. Tal vez un GPS, para que no se pierda, el Brain Training o la colección completa de Cuéntame cómo pasó en DVD.

El mes de abril es un poco flojo, pero bueno, se compensa un poco porque, con la tontería de la Semana Santa, que habitualmente es en abril (salvo este año), la gente tiene unos días de vacaciones que, en lugar de aprovechar para descansar, pues se pasan por aquí y salen con cuatro, cinco o doscientas treinta y seis bolsas. Además... ¡se acercan las comuniones!

El primer domingo de mayo: el Día de la Madre. ¿Por qué este día? Pues y yo qué sé. Estarían fumados o algo. Claro, el padre tiene su día, que puede caer en fin de semana o día laborable, también dependiendo de la comunidad autónoma en la que se encuentre. A joderse, tío. Pero la madre no. Ella tiene que tener un día especial, un día que no haya que ir a trabajar, que para eso es la que da a luz a los cabrones de los niños, que hay que ver dónde se esconden, mientras el padre está mirando y haciendo teatro (ay, que me desmayo). Dejemos que la inflen a regalos para demostrarle lo que la quieren un día, mientras el resto del año la dejan abandonada en la cocina.

Pero bueno, entre abril y septiembre, que es cuando empezamos la campaña de Navidad, tampoco hay que hacer nada. Las ventas vienen solas. Entre las comuniones de abril y mayo, las bodas, que son más frecuentes durante estos meses, y las compras de los que se van de vacaciones en verano, lo tenemos todo hecho. Así que vámonos de tapas, que la reunión se puede dar por terminada.

Como veis, lo tenían todo planeado. Actualmente, le das una patada a una piedra y salen seis o siete joses, pero como las cosas les iban bien, ¿para qué cambiarlo de nuevo?

4 alusiones:

furtaxi dijo...

A mí, lo que me da rabia, es que San Roberto no se celebra dándonos regalos a los que llevamos ése nombre...
Así que o me hago papá, o me cambio de sexo, y tiro por mamá, o nadie me regala nada.
Vaya suerte que tienen los Josés, Josefas y demás, aunque no les regalen nada, si hay un papá en casa, comen bien un día al año, por lo menos.... o se quedan con el GPS, el teléfono móvil con maquinilla de afeitar incorporada, o los calcetines de diseño de Agáta Ruiz que la Pierdo... :)
A propósito, nunca supe cuando es San Roberto.
Para cuando me lo dicen, sabiendo lo despistado que soy, han tenido la precaución de dejar pasar unos días, y ahorrarse el regalo, pero te espetan:
"¡ Qué cabrón eres, que el día de tu santo no me invitaste!"
Hay que joderse....

Anónimo dijo...

Tienes razón en casi todo, pero entre el final del verano y el principio de la campaña navideña aún quedaba un momento de tranquilidad a primeros de noviembre y... ¡Sorpresa! ¡Aquí tenéis el puñetero Halloween!

Xkalibur dijo...

jejeje solo venia para comprobar si habias puesto ya lo del contador para el nuevo ubuntu xD. Saludos

furtaxi dijo...

Xcalibur, ya que nos visitas...
¡ Cuenta algo divertido!
Joder, que tenemos ganas de reírnos...