Si, esas que convierten un recorrido más o menos corto en un auténtico suplicio. Esas que hacen que no podamos conducir más de 300 metros sin cambiar de marcha. Esas que te obligan a forzar los músculos del ojo para verlas, controlar tu velocímetro, y, en los escasos momentos en los que estás seguro de no llevarte una multa radar, mirar a cualquier otra cosa que pueda suponer un peligro, todo a la vez.
Ayer, 12 de enero de 2008, me hice un "agradable" viaje de Vigo a La Coruña. 156 Kilómetros. Salida a las 6 de la mañana, había que estar antes de las 10 en el destino. Visibilidad, en lo referente a las condiciones atmosféricas, buena, con ocasionales bancos de niebla, y alguna llovizna aislada. Visibilidad, en lo referente al estado de la vía, pésima. Asfalto super-reflectante, un coche de frente hace desaparecer las rayas. Si lleva faros supletorios, intentas adivinar donde está la cuneta, para tirarte a ella si hay problemas. Los bidones de desperdicios, estratégicamente colocados para esconder a vehículos o personas de otras vías. La raya discontínua, especie en peligro de extinción.
En el primer tramo, hasta Pontevedra, poco tráfico, y menos mal, porque en treinta kilómetros, sólo hay seis sitios para adelantar. Tres de ellos, en población, y con límite a 50. En dicha ciudad, atravesamos el casco urbano. Rotondones aptos para un concierto de los Rolling Stones, convenientemente enlomados para que no sepas si viene alguien, y con pasos de cebra sobreelevados justo al entrar y salir, soñamos con un dispositivo de aviso de peligro de 360 grados, porque nuestros ojos están seleccionando la mejor ruta para evitar tocar el carter.
El conductor, debería superar un examen adicional de ESP (Extra Sensorial Percepcion), porque a ver cómo se puede ceder el paso a la izquierda, cuando tenemos que mirar hacia abajo por el bien de nuestro coche, y hacia la derecha para no desayunarnos un peatón.
Tras un tramo en obras, logramos salir de la ciudad. Carretera abierta. Una mierda. Han eliminado todos los sitios en los que se podía adelantar. Un furgón sobrecargado, nos deja a 60 km/hora, hasta un doble carril en cuesta arriba. Tercera, acelerar. Entra la cuarta, ya vamos a 80. forzamos la máquina, un poquito más, y quinta. Otra mierda, se acabó el doble carril, viene un "cochazo" con faros de Xenon desde atrás, tercera para dejarlo pasar...
Y empieza el baile. De cuarta a tercera, cada poco tiempo. En rectas de más de 2 kilómetros, basta que haya un sendero, y a 50. Se supone que una travesía es una aglomeración de casas, pero con que haya dos a 300 metros de la carretra, puñetero frenazo y reducción de una o dos marchas, hay un coche aparcado con el morro hacia afuera, y puede tener cámara de fotos... A veces logro poner la quinta, el motor lo agradece, baja su temperatura 10 grados, y tira menos humo, lo veo por el retrovisor.
Llegamos a Milladoiro. Sitios donde antes se podía adelalantar, le han puesto un murallón como mediana. Tres carrilles en subida, dos rotondones, todo a 50. Sabes que hay radar suelto, pero no donde, juegas con el acelerador para quitarte a algún vehículo lento de delante, pero sin pasar de 60, si te pillan, que sea leve. Atento al retrovisor, los lugareños ya conocen al camuflado, así que te atacan por detrás a 80 o 90, te pasan, y de repente, frenazo... Lo han visto. Y tu te quedas con sus luces de freno en la retina, contribuyendo a joderte la vista prematuramente.
Pasar Santiago, pues por el tramo gratis de la Autopista. Luego, zona de cuestas y curvas, pero se puede ir a 70-80, a veces, hasta te autorizan a alcanzar los 100.
Llegas a Ordes. Desde hace décadas, un asqueroso e inútil semáforo provoca la retención de todo el mundo. A pararse toca. Y a acostumbrarse a ello, también. Porque hasta La Coruña, apenas se podrán hacer más de 20 kilómetros con una marcha larga. Al pasar Meirama, queda lo peor. Todo a 40, 50, a veces , algún tramo a 70, que en la primera curva, vuelve a ser travesía. Empiezan semáforos imposibles, en cuesta abajo después de pronunciadas curvas, distingo a algún camuflado acechando, una patrulla en coche visible ha detenido a dos vehículos... Precaución, pero no con la conducción, sino con las multas.
A una velocidad media de 55 Km/hora, llegamos al destino. Aún queda superar la prueba de fuego, atravesar la ciudad de punta a punta. unos 15 semáforos. Todos, tan sumamente amables, que se cierran cuando te aproximas. Fin de viaje. Pero queda volver...
Entonces, va el listo de turno, y me pregunta ¿Porqué no fuíste por Autopista ? Lo miro, le veo el careto de portador de Visa Platinun.. y le doy doce razones y pico, a un euro cada una. Porque mi cochecillo, sólo gasta 8 litros de Gas-Oil en hacer ése recorrido por vía convencional, pero 9 por "la ancha", ya que la mala aerodinámica penaliza mucho el ir a 120.
Y ahora, le damos un punto de vista más bestia. No deben prohibir a los coches que circulen a 50 Km/h por las poblaciones. Lo que deben prohibir, es que se hagan poblaciones por donde circulan los coches. Porque éstas miniciudades, ahora plagadas de rotondas, pasos de cebra, semáforos y rádares, crecieron porque sus primigenios habitantes vivían de los conductores, montando tiendas y restaurantes, gasolineras y talleres. Con la construcción de autovías y autopistas alternativas, se arruinaron. Pues ala, a dedicarse a la plusvalía inmobiliaria. Venga edificios y urbanizaciones.
Pero se han convertido en unos desagradecidos. Ahora odian los coches, los mismos que revalorizaron extraordinariamente unas tierras a menudo yermas e inútiles. Se hicieron un pueblo con cuatro duros, y ahora, con la excusa de que están bien comunicados, venden sus terrenos a precio de milla de oro. Y los nuevos habitantes, que usan el coche para ir a trabajar a x kilómetros, no quieren que los demás contaminen su casa, su barrio, ni que atropellen a sus hijos. No, se compraron una casa al borde de una carretera, y ahora quieren que los coches vayan con cuidadín cuidadín.
Pues no estoy de acuerdo. Que se jodan. Nadie les obliga a comprar al lado de donde pasan los coches. Si quieren cruzar la carretera, deben ser ellos los que se esperen a que no pase ningún coche. Y ponerse faros en la boina. Los pasos de cebra y semáforos, prohibirlos en las travesías. El que quiera hacer una maniobra, sea a pié, en tractor, bicicleta, coche o barco anfibio, que mire primero.
Si uno quiere ir de Vigo a Coruña, no tiene por qué ponerse de los nervios por culpa de que otra gente se haya apropiado de los arcenes. Haber construído sus casas a 100 metros, dejando espacio para carriles de aceleración y pasos en altura para coches y peatones. Los demás, no tenemos la culpa de que no sepan asumir que una carretera es peligrosa, y que no se debe vivir a su vera.
Y un mensaje a nuestro "querido" director de tráfico: le invito a que vaya de Vigo a La Coruña por carretera antigua, y detrás de un autoescuela, para que no se pase de velocidad. A final de recorrido, le espera una deliciosa cajita de Valium, para que recupere usted su tranquilidad espiritual.
Qué bonito es decir que la gente conduce mal, cuando se viaja en coche oficial con escolta, o en avión, o helicóptero. Pero con el pié en el embrague, jodiendo la rodilla cada 200 metros, me gustaría verlo día tras día...
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