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Con crisis y a lo loco

No hay día en el que pongamos las noticias y no se oiga la palabra "crisis", habitualmente seguida de la coletilla "económica". En efecto, España atraviesa una de las peores crisis económicas desde la dictadura de Franco. ¿Y quién tiene la culpa? Sí, venga, ahora a mirar para otro lado. La culpa es, principalmente, de los ciudadanos.

Vamos a ver. Cuando llegó José María Aznar al poder, allá por 1996, había un agujero en la economía de la hostia, dejado por el simpático Felipe González. No tengo ni puñetera idea de cómo lo hizo, pero al cabo de cuatro años la situación estaba mucho mejor, y pasamos de tener déficit a tener superhábit (que alguien me explique lo que significan estos dos términos), y durante cuatro años más, la economía mejoró todavía más. Pero luego llegaron las elecciones de 2004 y se cambió de gobierno. No, no voy a entrar en qué sucesos les dieron la victoria.

Pues durante los primeros cuatro años el índice de paro subió un montón, los precios se dispararon, la inmigración se convirtió en un problema más serio y se convocaron un montón de manifestaciones por muy diversos motivos, que no voy a negar que en la anterior legislatura no se dieran, pero no tan a menudo. ¿Y cómo lo "arreglaban"? Pues diciendo que "estamos mejor que hace cuatro años". ¡Estaréis vosotros, desgraciaos! Claro, el que menos, cobra siete mil y pico euros al mes, y tomando el café a ochenta céntimos...

Pues llegaron las elecciones de 2008. Tuvimos la oportunidad de cambiar el inútil gobierno que nos había vuelto a dejar bajo mínimos. ¡Y no lo hicimos! Volvimos a elegir a la misma panda de inútiles que nos están sangrando a base de bien. Vale que Mariano Rajoy tenga menos carisma que una escobilla de váter usada, pero al menos es más sensato. Eso sí, Mariano, no digas más lo de que "vamos a bajar los impuestos", aunque lo vayas a hacer, porque pierdes toda credibilidad.

A los dos días de nombrarse de nuevo Presidente del Gobierno (qué bien, van a poder disfrutar de las obras que han hecho con el dinero de los contribuyentes) ya había manifestaciones en contra. Eso no lo he visto yo en mi vida (tampoco es que haya vivido tanto). Y no porque hubiera salido elegido de nuevo, sino por un serio problema económico en un sector que no recuerdo cuál era.

¿Y quién tiene la culpa de esta crisis, que el propio Zapatero se niega a reconocer? Pues, primero, el propio gobierno, porque es el que ha llevado al país a esta situación con su política de dar dinero a la gente por todo (2500€ por hijo, como si eso sirviera para mantenerlo, de lo que se están beneficiando los inmigrantes, más que nadie) dejando sin presupuesto el resto de las materias; segundo, los propios ciudadanos españoles, por permitir que esta crisis, que ya estaba presente antes de las elecciones, continúe y empeore durante los próximos cuatro años; y tercero, por la televisión. ¿Por la tele? Pues sí, paso a explicar.

Parece ser que hay una norma en la Comunidad Europea que limita los minutos publicitarios a doce por cada hora de programación. Y digo "parece ser" porque estaba tan acostumbrado a que nos saturaran tanto a publicidad que ya hasta lo veía normal, incluso sabiendo que en otros países no se da esta situación (no sé, pensaba que era porque son más inteligentes, no porque cumplieran las normas). Aquí se emiten perfectamente los veinte minutos de publicidad por cada media hora de programación o menos. Y hasta incrustan la publicidad dentro de los propios programas. Vamos, que la norma se la trae floja a las cadenas.

¿Qué tiene que ver con la crisis? Pues bien, cuantos más anuncios, más dinero cobran las televisiones (que luego van a parar a los bolsillos de los cutrefamosos, pero eso es otra historia). Luego éstas pueden exigir más dinero por los anuncios, dinero que los anunciantes pagan porque saben que saldrán emitidos y, realmente, no les supone una pérdida, ya que lo que hacen es subir el precio del producto que anuncian. Vamos, que la publicidad la tenemos que pagar los consumidores. Recuerdo cuando, no hace ni quince años, un coche normalito costaba poco más de un millón de pesetas, y los buenos salían por unos cuatro millones como mucho. Ahora es casi imposible encontrar un coche por menos de quince mil euros (dos millones y medio de las antiguas pesetas), y los de las grandes marcas, mejor ni cuestionárselo.

En resumen, tenemos la situación económica que merecemos, porque somos un país de ignorantes, que tenemos una pierna en la boca del cocodrilo y se la abrimos para meter también la otra. Dejad de hacer manifestaciones, protestas y demás gilipolleces que no sirven para nada, que no os van a hacer ningún caso, como no os lo han hecho en los últimos cuatro años. Y que no os quejéis tanto, porque sois vosotros los que habéis decidido estar así.

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¿La vida es bella?

Últimamente he oido mucho hablar sobre el aborto y la eutanasia. Tan sólo las opiniones de gente que no tiene ni repajolera idea de lo que habla, como es costumbre en este país. No, no es que yo sí tenga idea (y, por suerte, no la tengo), pero con tan sólo unos minutos de reflexión y dejando que hable el sentido común se puede llegar a unas conclusiones muy acertadas.

Lo primero, el aborto. ¿Cuál es la opinión de la gente? La gente mayor, con familia establecida y/o afines a la Iglesia se sitúa en contra, mientras que otra parte se muestra a favor, habitualmente adolescentes con ganas de vivir a tope sin sufrir consecuencias. ¿Cuál es mi posición en todo esto? Pues, aunque sé que a nadie le importa mi opinión, la voy a dar, que para eso he comprado el dominio con mi dinero. Yo me sitúo en contra del aborto. Aunque no tengo familia que mantener (que yo sepa) ni sea aficionado a ir a misa ni comparto los valores cristianos, sí tengo cierta moralidad y respeto por la vida humana.

Por qué está permitido abortar es algo que no comprendo del todo. Porque, ¿qué diferencia hay entre matar a un hijo dentro del vientre materno, es decir, antes de nacer, y esperar a que nazca para matarlo? Cada vez que vemos en las noticias que "se ha encontrado un bebé de pocos días, aún con el cordón umbilical, en un contenedor de basura", ya sea muerto o no, nos entra a todos una gran tristeza y exclamamos "pobre criatura", "no hay derecho" o "vaya sinvergüenzas, los padres". ¿Acaso no se puede considerar un aborto tardío? ¿Por qué cuando una mujer aborta a nadie parece importarle la vida de ese niño que aún se está formando?

Conozco a chicas que decidieron abortar porque se negaban a renunciar a su juventud a los dieciocho años. Ahora se pasan la vida preguntándose qué habría sido si lo hubieran tenido. Incluso, cada año se recuerdan "ahora tendría un año más". Se sienten culpables. Es un trauma que se les quedará toda la vida. Siempre se reprocharán el haber quitado la vida a un ser indefenso, a un ser de su propia sangre.

Por otro lado, también conozco a una chica que decidió tener a su hijo, teniendo ella sólo diecinueve años. En ningún momento la he visto arrepentirse de haber tomado esa decisión. Es más, se la ve orgullosa, y lo entiendo perfectamente. Donde la mayoría tiró la toalla y pensó egoístamente y no muy a fondo, ella se hizo fuerte y decició salir adelante, costara lo que costara. Es enorme la admiración que siento por esta persona, por cómo trabaja todos los días por un sueldo que no llegará a los ochocientos euros al mes con el que mantener a su hijo pequeño, al que tiene que cuidar cuando llega cansada del trabajo. Me sorpende el enorme aguante que tiene, y sé quién se lo da. No, ¡la cocaína no, joder, que no se droga! Voto por ella para madre del año.

Terminar con la vida de un ser que no sabe defenderse es fácil. Lo difícil es comprender por qué. "Joder, es que hay que ver dónde se ha metido, el cabrón", dirán algunos. Y nada más que por no recibir más correos basura sobre este tema yo la prohibiría. Bueno, fuera de bromas, no digo que el aborto deba ser prohibido; allá la conciencia de cada uno. Pero es algo muy triste. Y si se producen tantos es porque es la decisión fácil, no la acertada. Y, sin duda, ver la cara de tu propio hijo hace que los problemas parezcan menos.

Pasando del aborto un poco (que hay que ver cómo consigo decir veinte veces las mismas cosas de manera distinta) nos metemos en el tema de la eutanasia. Existen dos tipos de eutanasia: la activa, donde se le suministra una "droga" que acaba con la vida del enfermo, y la pasiva, que consiste en desconectarlo de las máquinas que lo mantienen con vida, de manera que tenga una muerte natural. ¿Qué pasa con ésto? Pues que el concepto es totalmente diferente al aborto. Digamos, incluso, opuesto. El aborto es terminar con la vida de una persona, en principio sana, que está naciendo, mientras que la eutanasia es terminar con la vida de una persona enferma que se está muriendo.

¿Quién está a favor? Pues la gente que piensa que es mejor morir ahora y dejar de sufrir que mantener la agonía y morir más tarde. ¿Quién está en contra? Sin duda, los que no padecen enfermedades terminales que le provocan dolores insoportables ya que, de sufrirlas, verían la eutanasia con mejores ojos. En definitiva, todos aquéllos que defienden que la vida es maravillosa y debe ser vivida aunque ésto suponga sufrir constantemente, los que viven en un país multicolor con la abeja Maya. ¡Los de la Iglesia, coño! Que si la vida es un regalo de Dios, que si no podemos despreciarla... Claro, un regalo de Dios. Y el tumor cerebral, ¿qué es, que me lo regalaban con los yogures o qué?

¿Cuál es mi posición? Repito, este es mi blog y aquí hablo de lo que me da la gana. Creo que es obvio que estoy a favor. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Mientras que el aborto es decidir sobre la vida de OTRA persona, la eutanasia es decidir sobre la propia vida de cada uno. ¿Recuerdan el caso de Ramón Sampedro? Una persona tiene derecho a disponer de su propia vida y acabar con ella si ésta le está haciendo sufrir. Ninguna persona que esté sana, tanto física como mentalmente, desearía la muerte para sí misma.

Hace poco, Chantel Sébire, una mujer francesa con un tumor incurable que le desfiguró la cara y le producía fuertes dolores y ceguera, solicitó la eutanasia ante el sufrimiento que padecía. ¡Y se le denegó! ¡El tribunal decidió que debía seguir sufriendo! Tanto criticar a los que abortan, alegando que no pueden decidir sobre la vida de otra persona y esta gente hace lo mismo. ¿Por qué hay que pedir permiso para decidir sobre la propia vida?

Hay ocasiones en las que el propio enfermo no puede decidir, como podría ser un comatoso del que se sabe no despertará. En ese caso es la familia la que decide sobre la vida del enfermo. Y esa es la decisión más triste y difícil con la que se puede encontrar jamás una persona. Para terminar, escuchad la "canción de la semana", que trata, precisamente, de la eutanasia.

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Mentiras electorales

Si hay algo que no soporto en este mundo es que me mientan. Es algo que me revienta. Pero todavía hay algo mucho peor, y es que alguien me intente hacer creer una cosa que los dos sabemos que es mentira. Al fin y al cabo, una mentira te la puedes creer, pero terminas conociendo la verdad. Es lo que yo llamo "mentiras a largo plazo". Pero las mentiras "a corto plazo" dan para cabrearse, ya que sabes que es mentira y sabes que el que te lo cuenta no puede creerse sus propias palabras. Dicen que con la mentira no se llega a ninguna parte. Pues, a esos, yo les digo que con la mentira... se puede llegar a presidente del Gobierno.

Otra cosa que me revienta es la gente que mira para otro lado ante las injusticias, las que siguen y defienden ciegamente a algo o a alguien, tal vez ignorantes de que están defendiendo una mentira, tal vez engañados por esa misma mentira de aquél a quien defienden o tal vez conscientes plenamente de que están promoviendo una enorme falsedad. No sé qué es peor. Pero yo me acuerdo de muchas de esas mentiras y me niego rotundamente a que vuelvan a pasar. ¿Hacemos un recorrido por la última legislatura? ¿No? Lo voy a hacer de todos modos. Para eso es mi blog.

Comencemos por la misma campaña electoral, la fuente de todas las mentiras que se dicen para llegar al poder. Donde nos encontrábamos hace, más o menos, cuatro años. El principal argumento de José Luis Rodríguez Zapatero (a.k.a. ZP) era la Guerra de Irak. Que si Aznar lo había hecho fatal, que si no tenía en cuenta lo que quería la gente (lo resalto para hablar de esto más adelante), que si patatín, que si patatán... Ojalá no hubiéramos estado en esa guerra en ninguna forma (como labor humanitaria según el PP, como participantes directos de la guerra según el PSOE), más que nada, por no oírle más. ¡Cansino! Y, enlazando hilos, prometía acabar con el terrorismo, esbozando una sonrisa maquiavélica al oir los apláusos, diciéndose a sí mismo que "el fin justifica los medios".

Dos días antes de ir a las urnas, ocurrió el trágico suceso que nos conmocionó a todos los españoles. Bueno, a casi todos (y no lo digo por mí). El día 11 de marzo de 2004, más de un centenar de personas perdía la vida en un atentado terrorista perpetrado en diferentes estaciones de metro en Madrid. Ante la confusión del suceso, los socialistas aprovecharon la ocasión para echar toda la mierda posible sobre el entonces presidente Aznar: que si había sido culpa suya por lo de Irak, que querían explicaciones rápidas, que esto no habría pasado de hacer las cosas bien y no sé cuántas punzadas más. Se olvidaron completamente de que nos encontrábamos en período de reflexión y no se podía continuar haciendo propaganda electoral.

Hay tres cosas que se me quedaron grabadas para toda la vida. La primera: la sonrisa de oreja a oreja que llevaba ZP cuando visitó el hospital de las víctimas, consciente de que este suceso, aunque trágico, le haría ganar las elecciones. Una persona honrada habría solicitado posponer dichas elecciones. La segunda: se dijo que los islamistas habían confirmado que el atentado fue obra suya, aunque nunca se ha visto ningún vídeo o documento que lo confirme. Símplemente nos lo dijeron y nosotros nos lo creímos. Y la tercera: el ensordecedor silencio que se hizo sobre el 11M tras llegar al poder. Se dedicaron apresuradamente a echar tierra sobre lo acontecido, a intentar ocultarlo como si nunca hubiera pasado. Primero pedían explicaciones al PP, y está claro que en dos días no se puede conocer absolutamente todo. Ni siquiera un poquito en un momento de tanta confusión. Pero cuando se estuvo investigando más a fondo, a los socialistas no parecía interesarles el tema. Querían cerrarlo cuanto antes y con lo que fuera. Lo veo como algo muy sospechoso.

Empezaron a llevar a cabo su promesa de acabar con el terrorismo. Y decidieron que la mejor forma era negociando con ellos. Mal, ZP, muy mal. Con los terroristas no se negocia. Hay delincuentes normales, que pueden equivocarse en algún momento y arrepentirse. Pueden robar o incluso matar, pero pueden arrepentirse y no volver a hacerlo. Se les castiga y se les da una nueva oportunidad. Pero los terroristas no son delincuentes normales. Éstos matan, no se arrepienten y, si pueden, lo vuelven a hacer. Y miran con desprecio a sus víctimas y a los familiares de éstas. Y se ríen de ellos en sus caras. Si se les castiga, cuando cumplan su condena seguirán matando y riéndose de sus víctimas. Destrozando familias enteras y disfrutando con ello. No merecen ningún trato de favor. No seré yo quien decida quién merece vivir o morir, porque me rebajaría a su nivel, pero no me hace ninguna gracia que se les esté manteniendo con el dinero de mis impuestos. Y yo no los echaré de menos si se les extermina. Y tú, ZP, en lugar de llevarlos ante la justicia, te pones a negociar con ellos.

El caso de Iñaki de Juana Chaos. Para estar dándote puñetazos hasta el 2094. A ver, un tío al que se le imputan veinticinco asesinatos (que serán más) de los cuales dice no arrepentirse de ninguno. Es más, dice sentirse satisfecho. Condenado a tres mil años de prisión, de los cuales cumple dieciocho y se declara en huelga de hambre hasta que se le conceda la libertad. ¡Y se le concede! ¡Pedazo de imbéciles! ¡Si se muere, que se muera, un terrorista menos! Yo no lo iba a echar de menos en absoluto. Una pizca más de tranquilidad en nuestro país; un asesino menos que mantener.

¿Por qué esa clase de favores a ETA? ¿Por qué se negocia con terroristas? Los ciudadanos se manifiestan en contra de la negociación con ellos. ¿Quién es ahora quien no tiene en cuenta lo que quiere la gente? Lo único que se puede pensar de todo esto es que ETA les tiene cogidos por los huevos. Que hay algo que no quieren que se sepa y que, de no darles estos favores, se habría descubierto hace tiempo. No tengo prueba alguna ni me baso en nada concreto salvo en la impresión que me dan a mí tan turbios sucesos. Pero me atrevería a decir, sin miedo a equivocarme, que quienes provocaron el atentado del 11M no fueron los islamistas sino la misma ETA, y que éstos obedecían órdenes directamente del PSOE, más concretamente del señor Pérez Rubalcaba. Y aunque esto me parece demasiado fuerte y deseo con toda mi alma estar equivocado, ya que, de ser así, tanto Rubalcaba como ZP habrían muerto a manos de los ciudadanos (¿Quién mató al comendador? ¡Fuenteovejuna, señor!), sí estoy convencido de que sabían que el atentado iba a producirse, y no dijeron absolutamente nada para, así, ganar las elecciones. Un acto muy sucio.

Dejemos ya el terrorismo porque es un tema demasiado serio, aunque también lo es lo que viene a continuación. No puedo seguir un orden cronológico porque es harto difícil, así que intento agruparlo por temas. Lo que ahora viene es la retirada de las tropas de Irak. Lo primero que hicieron cuando llegaron al poder fue retirar las tropas de Irak y concederle, por ésto, una medalla el por entonces Ministro de Defensa José Bono. Olé, llegan al poder y comienzan a ponerse medallas. ¿Y para qué retiraron las tropas de Irak? Pues para mandarlas a Afganistán, claro. En labor humanitaria, claro. Ahora sí es labor humanitaria, antes era guerra. Salir de la sartén para caer en las brasas. ¿Y qué pasó con el helicóptero que se estrelló cerca de Herat, dejando diecisiete soldados españoles muertos? Sorprendentemente, nadie lo sabe. Todo son hipótesis y escurrir el bulto. Pocos se acuerdan ya de este hecho, con lo grave que fue. Sorprendentemente no se continuó investigando. Utilizaron la primera excusa que se les vino a la mente y a otra cosa, mariposa.

Decían que ésta es la foto responsable de los atentados del 11 de marzo en Madrid y del 7 de julio en Londres. Es posible que sea así. Pero yo, en cambio, veo otra cosa. Veo que nuestro ex-presidente se codeaba de manera muy amistosa con las dos personas más poderosas del planeta. Ahí no estaba el representante de Rusia, ni de China ni de Pernambuco. Estaba el presidente español, dejando a España en una posición de gran amistad, de privilegio, con las dos grandes potencias mundiales. ¿Y qué hemos tenido con Zapatero? Pues hemos cambiado a los Estados Unidos y al resto de Europa por países como Marruecos, Cuba, Venezuela, Colombia... Países claramente deteriorados por sus gobernantes. Países de poca monta. ¡Países cuyos gobernantes se están riendo de nosotros! Hemos pasado de ser amigos de los más poderosos a ser el hazmerreír del último mono. Y es que ZP no entiende que para ser poderoso hay que rodearse de gente poderosa, no de gente indefensa sobre la que intentar destacar.

Tampoco se había visto nunca el separatismo que se ha intentado producir en nuestro país, con el Estatut y demás. Parece mentira que, mientras en el resto de Europa se intenten derribar barreras, en España se estén levantando. Lo del trasvase del Ebro nos ha dejado secos a todos los andaluces y murcianos. Claro, es mejor que el agua que sobra del Ebro caiga al mar y aquí gastarse los cuartos en desaladoras, para que se vea que trabajamos. Pero se les ha pasado un pequeño detalle, y es que el agua desalada no sirve para la agricultura, y que volver a verter la sal extraida de ese agua al mar puede destruir totalmente nuestro ecosistema marino. Y la aprobación del cánon digital de la SGAE, que nos trata a los ciudadanos como delincuentes antes de hacer nada, y ya no sé cuántas cosas más que benefician a unos pocos a costa de joder a unos muchos. Se supone que el Gobierno debería hacerlo al revés: beneficiar a tantos como se pueda y perjudicar al menor número de gente posible. Y son todos estos grupos de "pocos", precisamente, los que le votan, haciendo un "mucho", porque le ven la cara de tonto que tiene y saben que, si sale elegido presidente, se podrán aprovechar de él. Y vaya si lo consiguen los muy cabrones.

Y claro que ha habido manifestaciones. Montones de manifestaciones. Y, aunque no estoy de acuerdo con todas ellas, parece que ZP no está de acuerdo con ninguna, porque siempre sigue por su camino, sin hacer caso a nadie. Total, yo cobro una pasta, lo que le ocurra a la plebe me la trae floja. Mientras el café siga a ochenta céntimos... ¿Por qué tanto apuntarse a manifestaciones contra el anterior Gobierno, exigiendo que se "nos" hiciera caso, y ahora pasar olímpicamente de ellas? ¿Dónde está el talante ahora? Qué rápido se te sube el poder a la cabeza.

Y la gente que va a sus mítines, que aplaude como si le fuera la vida en ello, ¿acaso no ven la cantidad de mentiras que se dicen? ¿Acaso se vuelven tan gilipollas en campaña electoral que se olvidan de todo lo que ha pasado durante los últimos cuatro años? ¿Por qué siguen creyendo que lo que dice es cierto? ¿No han tenido suficientes pruebas en estos cuatro años de que han sido nefastos? Con decir "estamos mejor que hace cuatro años" (¡lo estaréis vosotros, que cobráis una pasta!), la frase más oída de esta campaña (se nota que se quedan sin argumentos), parece que es suficiente, y la gente venga a aplaudir, sin pararse a pensar si es verdad o no. Claro, como se paren a pensar, no aplauden. Para mí que los drogan o algo.

Por eso no soporto esta situación. Que la gente mire para otro lado ante las injusticias y sigan defendiendo a alguien que tan mal lo ha hecho. Estoy ansioso porque terminen las elecciones y que nos dejen de calentar la cabeza con falsas esperanzas.

Editado el 08/03/2008: El atentado de ayer, viernes 7 de marzo de 2008, hizo que dejara de creer en algunas de las palabras de este post. A fin de cuentas, los políticos hacen lo que creen conveniente para el país, sean acertadas sus decisiones o no. Pero no son ellos los que empuñan las armas. No lo borro porque no me avergüenzo de que fuera lo que pensaba en el momento de escribirlo. Y algunas otras cosas las sigo pensando.

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Carrera hacia el poder

Ya han pasado cuatro años, y parece que fue ayer cuando fuimos a las urnas la última vez. Me hago viejo por momentos. De nuevo hay que elegir a quiénes queremos que vivan de nuestros impuestos con la excusa de mejorar la vida del ciudadano. Excusa que, por supuesto, ninguno cumple.

Para hacernos una idea de quién va a ganar las elecciones echamos un vistazo a las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (a.k.a. CIS). Si dicen que el favorito es uno, ganará el otro; si dicen que uno le va ganando al otro por tantos puntos de diferencia, significa que están empatados con una ligera ventaja por ese otro. Pero en esta ocasión la cosa es diferente, ya que dicen que están igualados pero no dicen el nombre de quien lleva ventaja, con lo que sabemos que uno lleva una clara ventaja, pero no sabemos cuál. Esto es así: si dicen un nombre, la ventaja es del otro.

Pero quien de verdad tiene la papeleta (y nunca mejor dicho) es el ciudadano. Él es quien se acerca a las urnas a meter un papel que, por cierto, nunca meten ellos, sino los que se encuentran en mesa. Tan sólo los propios políticos y grandes personalidades están autorizados para introducir su voto, para que todas las cámaras puedan captarlo en todo su esplendor.

¿Y cómo vamos a las urnas? "Pues a pie, gilipollas", diréis. No, no me refiero a eso. Me refiero a la mentalidad con la que vamos a votar. Pues yo os lo explico. Vamos totalmente engañados, con la esperanza de que salga elegido aquél a quien nosotros votamos para que mejore la sociedad como tanto nos prometió en su campaña. Es decir, mientras el que aspira al poder hace promesas que son harto difícil de cumplir, el que puede perder el cargo promete cosas que perfectamente podía haber hecho en sus cuatro años de legislatura y no ha hecho porque no le ha dado la gana.

Decimos que estamos en democracia, pero realmente continuamos con un régimen totalitario como el de hace cientos de años. Seguimos con el "todo por el pueblo, pero sin el pueblo". Eso de escuchar qué necesita realmente la gente es algo totalmente utópico. Mejor hacer lo que me dé la gana alegando que es algo que necesitan los ciudadanos, sea verdad o no. ¿Que hay manifestaciones en mi contra? Nada, hay que ser firme y continuar por el mismo camino.

Y es que a alguien que cobra más de 150.000 € al año no le interesa una mierda cómo vivan la chusma. Ellos no van al Mercadona a comprar choped, así que no pueden ver cómo van subiendo los precios, mientras los sueldos siguen siendo los mismos año tras año. Y claro, piensan que el café vale ochenta céntimos y no los dos eurazos que te clavan en cualquier lugar. Pero ojo, la culpa es nuestra, porque dejamos una reluciente moneda de un euro como propina. Es que somos así de rumbosos.

El tema de los impuestos ya es algo que roza el ridículo. Es el tema por antonomasia de todas las campañas electorales. Porque, ¿Qué sería de una campaña electoral sin hablar de los impuestos? Todos prometen que los van a reducir. Tras esos cuatro años, los impuestos siguen siendo iguales o superiores. De modo que el asunto de los impuestos es algo a omitir, algo para cambiar de cadena nada más oirlo. Total, si ya sabemos que es mentira. Mejor no hacerse falsas ilusiones.

En fin, que ir o no ir a votar no va a cambiar gran cosa. El que sea elegido va a seguir haciendo lo que le dé la gana y nosotros vamos a seguir igual. Eso sí, ir a votar te da pleno derecho a quejarte si no responden como prometieron, y eso es algo que, a los españoles, se nos da de maravilla.

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Familia cristiana vs Matrimonios homosexuales

El pasado 30 de diciembre de 2007 (obviamente, sólo puede haber un 30 de diciembre de 2007) se congregaba en Madrid una enorme manifestación en pos de "la familia cristiana". Aunque nadie sabe exactamente cuánta gente asistió, sabemos que hubo mucha. Por lo menos, unos cuantos miles. Y es que, es curioso, en manifestaciones de este tipo, siempre dicen una cifra distinta dependiendo de si les beneficia o les perjudica. ¿Me beneficia? Cinco millones de personas. ¿Me perjudica? Cuatro gatos... Doscientas mil, así a ojo.

Pero, realmente ¿qué es lo que defendían estos manifestantes? ¿La libertad? Sinceramente, lo dudo mucho. Lo dudo porque lo que hacían es quejarse de que los homosexuales tengan la libertad de contraer matrimonio. ¿La familia tal y como Dios "la concibió"? Se olvidaron los matices de que "Dios ama a todo ser" y que "Dios es omnipresente", como María Patiño. ¿De los divorcios express? Creo que los abogados pueden dedicarse a otras cosas más interesantes. Pero vayamos por partes.

¿Por qué les molesta tanto que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio? Yo, personalmente, soy bisexual: lo mismo me da con una mujer que con dos (es broma, pueden ser más). Pero digo yo, si un hombre está casado con una mujer y con ésta tiene uno o varios hijos, y todos juntos llevan una vida normal, ¿qué les importa que un hombre que no conocen de nada se case con otro hombre que tampoco conocen de nada? ¿En qué va a cambiar eso sus vidas? ¿Quiénes son ellos para impedirles a dos personas conseguir la felicidad? Dejémonos de hipocresía; vive tu vida y deja a los demás en paz.

Imagínense que un día tienen un hijo. Si ya lo tiene, no le costará mucho imaginarlo. Incluso imaginar tener otro puede no ser muy agradable. Cuando nace un hijo es el momento más feliz en la vida de un padre. La sonrisa de oreja a oreja no se puede ocultar ni tras un muro de hormigón armado (primo Julio, hablo de ti, once años y sigo teniendo esa imagen grabada en la cabeza... a ver si la paso a DVD de una puta vez). En el momento en que lo tienes en tus brazos por primera vez te juras a ti mismo que darías tu vida por hacerlo feliz si hiciera falta. Un día, tu hijo es mayor y te confiesa que es homosexual y que se va a casar con su novio porque con él es feliz. ¿Vas a romper ahora tu juramento?

La gente se piensa que la homosexualidad está surgiendo ahora mismo, en estos tiempos de depravación, violencia y prensa rosa. Y no, para nada. La homosexualidad tiene más años que Marujita Díaz y la Reina de Inglaterra juntas. Pero muchísimos más. En la antigua Grecia se veía como normal que un muchacho en la adolescencia fuera el amante de un hombre mayor. También, en la antigua Roma, así como en el resto de la sociedad de la época, la homosexualidad se veía como algo normal dada la discriminación que sufrían las mujeres.

Pero siempre ha habido casos en los que no se veía demasiado bien. La Santa Inquisición (que de santa tiene lo que yo de avestruz) incluso los perseguía y los quemaba. Los nazis los etiquetaban con un triángulo rosa invertido, igual que a los judíos con una Estrella de David, y los definían como personas con defectos genéticos. Y hasta en nuestros días hay países en los que se condenan incluso con la muerte. Si pensaban que es que sé mucho de estas cosas, es que no han visto la Wikipedia.

Quiero detenerme en un punto que me llama especialmente la atención. Resulta curioso que la misma ciudad que alberga y festeja cada 28 de junio el Día del Orgollo Gay sea la que concentre a tanta gente en contra de éstos. ¿A qué iban realmente? Estoy casi seguro de que muchos sólo iban sólo porque iba a ser algo en contra del gobierno:
- Hay una manifestación...
- Qué va, tío, paso. Tengo un mogollón de cosas que...
- ...en contra del gobierno.
- ¡Vamos, que no llegamos!

Otros irían por la juerga que se iban a montar en Madrid después:
- Oye, ¿y de qué va la manifa?
- ¿Y yo qué sé, tío? ¡Fiestaaaaaaa!

¿Y qué pasa con los divorcios? Si un matrimonio no funciona, pues no funciona. Y es que estos matrimonios no son tan divertidos como Pepa y Abelino. ¿Por qué perder el tiempo con largos y costosos procesos si, al final, van a acabar igual que uno rápido? Creo que los abogados tienen mejores cosas a las que dedicarse que atender la ruptura de un matrimonio. Jugar a la Wii, por ejemplo.

Si por mí fuera, pondría que los divorcios costaran a la pareja 2000€, además de los costes del proceso. Ahí, donde duele. Así se conseguiría que no hubiera tantos divorcios porque, siempre que hay dinero que perder de por medio, uno se lo piensa mejor. Si no estás seguro de casarte, ¡coño, no te cases! ¡Es muy sencillo! Y para estar seguro tan sólo tienes que conocer cómo es la otra persona en la relación y en la convivencia. Si no, te puedes llevar más de una decepción y acabar en divorcio. Y, si no estás agusto con una persona, cuanto más rápido te alejes de ella mejor, ¿no?

Conclusión (o paranoia final): vivimos en una maldita sociedad que se preocupa más por lo que hacen los demás que por lo que hacemos nosotros mismos. Por eso hay tanta basura sensacionalista. Preocúpate por tus cosas y deja que los demás se equivoquen en sus vidas, que para eso son suyas y de nadie más.

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